domingo, 21 de julio de 2019

Clase 11 - El proyecto educativo del terrorismo de Estado


El proyecto educativo del terrorismo de Estado


El proceso de reorganización nacional tomo el poder el 24 de marzo de 1976 con el argumento de luchar contra la subversión ideológica. Como parte de ese objetivo la junta militar se propuso a intervenir en el ámbito educativo y cultural.
Esta dictadura tiene un carácter refundacional. Para ello se implementa el terror sistemático como instrumento de disciplinamiento social y político para la Creación de un sujeto nuevo, un sujeto aterrado. Para la creación de este nuevo sujeto era necesario llevar a cabo una resignificación de los valores, ideas, pensamientos, y corrientes de la época.
El impacto que provoca la represión sistemática del terrorismo de estado es la atomización de la sociedad, los lazos sociales que existían con anterioridad son destruidos dejando a todos los individuos aislados, enfrentados unos a otros, ya que sujetos aislados carecen de poder.
En palabras de Pineau el modelo represivo se mueve con la siguiente lógica “todo hecho social es un hecho político, todo hecho político es un hecho subversivo, y todo hecho subversivo debe ser reprimido”, y como TODO es social, era por definición también es subversivo. Este sistema estaba constantemente activándose, ya que todo hecho que sucedía, era por definición subversivo.

Las consecuencias de este nuevo sujeto dejo marcas que pueden ser visibles hasta hoy en día con sucesos como la naturalización con la que se tomó la desaparición de julio López, o lo fácil que se instauro el neoliberalismo en los 90.
El estado de facto se manifestó de varias maneras, entre ellas fomentaron la delación (Acusación o denuncia que hace alguien de un hecho censurable), impusieron el control en las escuelas, colegios y universidades y hasta crearon un manual para detectar subversivos en el ámbito educativo (Subversión en el ámbito educativo, conozcamos a nuestro enemigo), censuró y prohibió películas, libros, contenidos y canciones. Persiguió y desapareció artistas, maestros, escritores, intelectuales. Es decir, el accionar represivo abarcó también la desaparición de bienes culturales y simbólicos. El proyecto cultural y pedagógico de la dictadura se hizo a sangre y fuego.
Algunos ejemplos del accionar represivo en el campo de la cultura fueron:
- Quema de libros, tanto de las librerías, bibliotecas, como editoriales, de coleccionistas particulares; también desaparición de libros
- La prohibición y censura de algunos libros infantiles con el objeto de resguardar los valores “sagrados” como la familia, la religión o la patria. reediciones de libros escolares con cambios
-Prohibición de libros, y autores.
-Persecución de escritores, algunos desaparecidos, otros encarcelados y otros empujados al exilio
- Las editoriales fueron clasificadas en nacionales y extranjeras según la proporción de marxismo que hubiera en su fondo editorial.
- Muchas personas, por miedo, realizaron quemas domésticas y destruyeron en forma íntima y privada libros, películas, discos y revistas.
- La dictadura también buscó controlar el lenguaje e intentó hacer desaparecer algunas palabras que se consideraban sospechosas o peligrosas
- prohibición y censura del cine, periodismo, teatro, persecución de actores al igual y con consecuencias similares a los escritores.
El accionar en el campo de la cultura y la educación se evidenció también en la denominada Operación Claridad. En 1979, bajo ese nombre, se realizaron acciones de espionaje, investigación y persecución sobre personas vinculadas a la cultura y la educación.
En cuanto al sistema educativo en particular, la dictadura lo consideraba un terreno fértil donde la “subversión” había logrado “infiltrar sus ideas disolventes”
La educación fue para la dictadura un gran problema, ya que consideraba que era ahí donde se gestaba un gran nido de ideas subversivas, de “ideas disolventes”. De allí la necesidad de realizar una “depuración ideológica” en todos los niveles del sistema educativo
El proyecto educativo implicó un doble objetivo. Por un lado, la expulsión de docentes; el control de los contenidos, de las actividades de los alumnos y de sus padres; y el intento de convertir a las escuelas en cuarteles a través de la regulación de comportamientos visibles. Se tuvo un control absoluto sobre los cuerpos y los tiempos.
Por otro lado estaba el objetivo de , la internalización de patrones de conducta que aseguraran la permanencia de los valores promovidos. Los mismos se encuentran vinculados a “la moral cristiana, la tradición nacional y la dignidad del ser argentino (…) y la conformación de un sistema educativo acorde con las necesidades del país, que sirva efectivamente a los intereses de la Nación y consolide los valores y aspiraciones del ser argentino”, según decía el acta que fijaba los Propósitos y los Objetivos Básicos del Proceso de Reorganización Nacional.
No todo fue censura, sino que también producían material cultural, educativo y comunicacional cuidadosamente planificada acorde a los valores promovidos como en 1977 cuando el Ministerio de Cultura y Educación de la Nación publicó un documento de circulación restringida, titulado “Subversión en el ámbito educativo, conozcamos a nuestro enemigo”. El folleto sostiene que ya es hora de incorporar en la educación y la cultura conceptos tales como guerra, enemigo, subversión, e infiltración. 
El texto llega a incluir una serie de frases típicas que permite reconocer a lo que llaman “agentes disolventes”
Tiempo después sería retirado parcialmente por considerarse que podría hacer apología de la guerrilla por su extenso detalle del “enemigo” y no a como debe ser el “buen hombre argentino”.
También se consideraba sospechoso y potencialmente subversivo los trabajos en grupo, y todo tipo de agrupación, no solo real (ejemplo, prohibición de centro de estudiantes), sino todo contenido que pueda “fomentarla”, llegando a limites irrisorios como prohibir la teoría de conjuntos en matemáticas. El régimen fomentaba fortalecer las voces verticales, y prohibir las voces horizontales, ya que como se dijo si los individuos están separados son menos peligrosos

Desde el ministerio de educación se organizó un sistema mediante el cual se alentaba y premiaba a quienes denunciara actividades sospechosas. Su objetivo es que dentro del ámbito educativo haya autocensura y que se pueda identificar a los subversivos y a las ideas que estos implementan.
El modelo de docente propuesto lo acercaba al de un funcionario que debía cumplir sus actividades en forma aséptica bajo un fuerte control burocrático. No podía participar en la toma de decisiones pedagógicas, no podía sugerir bibliografía ni dar opiniones en clase que pudieran considerarse “subversivas”, y debía cuidar su aspecto físico, lo que incluía la prohibición para las profesoras de concurrir con pantalones.
los educadores tenían la responsabilidad de ser los “custodios de la soberanía ideológica” ya que “la incesante búsqueda del ser nacional y la lucha sin tregua por consolidar su conciencia, no reconoce final” (Subversión en el ámbito educativo, conozcamos a nuestro enemigo).

Modelo de Docente Resolucion 1196/80, 9 de julio de 1980
La circular n.º 137 de 1979, aplicable a todo el nivel medio y superior, sumaba a estos preceptos la regulación de la cotidianeidad de los alumnos. Los varones debían ir indefectiblemente vestidos con corbata, camisa blanca celeste, pantalón de tela y zapatos, con pelo corto – dos dedos por encima del cuello de la camisa – y sin barba ni bigotes. Las mujeres debían asistir con pollera bajo la rodilla, zapatos sin taco y medias tres cuartos. Tampoco podían llevar maquillaje o adornos, y debían tener el pelo recogido detrás de una vincha. El trato con los docentes, preceptores y autoridades debía ser obligatoriamente de usted, evitándose la “familiaridad excesiva”. También les estaba prohibido fumar, jugar de manos y asentar leyendas en paredes, pupitres o similares. En el caso de los pocos colegios mixtos, alumnos y alumnas debían formarse y sentarse en las aulas en espacios separados no mezclados, y debía evitarse todo tipo de contacto físico entre ellos.

Mientras las medidas represivas tenían el fin de infundir terror en alumnos, docentes, investigadores, editores, directivos, etc. para que cesaran con sus actividades, por otra parte, estaba la censura y la eliminación de contenido que atentara contra los valores promovidos por la dictadura, a su vez toda la maquinaria gestaba contenidos nuevos acordes a estos valores para el reemplazo de la cultura arrebatada. Destrucción de lo construido, e imposición de las creencias, así como los “conquistadores” hicieron en su “descubrimiento”, dejando marcas palpables hasta la actualidad, no solo en la memoria, sino en los hechos. 


Seminario " Educación, Memoria y Derecho a la Identidad en la Formación Docente" Año: 2011
Entrevista a Pablo Pineau

La conspiración permanente (Serie de TV) año: 2015 (canal Encuentro)

La conspiración permanente - capítulo 6 (cultura y censura)



La conspiración permanente - capitulo 9 (Educación)



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