El proyecto educativo del terrorismo de Estado
El proceso
de reorganización nacional tomo el poder el 24 de marzo de 1976 con el
argumento de luchar contra la subversión ideológica. Como parte de ese objetivo
la junta militar se propuso a intervenir en el ámbito educativo y cultural.
Esta dictadura
tiene un carácter refundacional. Para ello se implementa el terror sistemático
como instrumento de disciplinamiento social y político para la Creación de un
sujeto nuevo, un sujeto aterrado. Para la creación de este nuevo sujeto era
necesario llevar a cabo una resignificación de los valores, ideas,
pensamientos, y corrientes de la época.
El impacto que
provoca la represión sistemática del terrorismo de estado es la atomización de
la sociedad, los lazos sociales que existían con anterioridad son destruidos
dejando a todos los individuos aislados, enfrentados unos a otros, ya que
sujetos aislados carecen de poder.
En palabras de
Pineau el modelo represivo se mueve con la siguiente lógica “todo hecho social
es un hecho político, todo hecho político es un hecho subversivo, y todo hecho
subversivo debe ser reprimido”, y como TODO es social, era por definición también
es subversivo. Este sistema estaba constantemente activándose, ya que todo
hecho que sucedía, era por definición subversivo.
Las consecuencias
de este nuevo sujeto dejo marcas que pueden ser visibles hasta hoy en día con
sucesos como la naturalización con la que se tomó la desaparición de julio López,
o lo fácil que se instauro el neoliberalismo en los 90.
El estado de facto
se manifestó de varias maneras, entre ellas fomentaron la delación (Acusación o
denuncia que hace alguien de un hecho censurable), impusieron el control en las
escuelas, colegios y universidades y hasta crearon un manual para detectar
subversivos en el ámbito educativo (Subversión en el ámbito educativo,
conozcamos a nuestro enemigo), censuró y prohibió películas, libros, contenidos
y canciones. Persiguió y desapareció artistas, maestros, escritores,
intelectuales. Es decir, el accionar represivo abarcó también la desaparición
de bienes culturales y simbólicos. El proyecto cultural y pedagógico de la
dictadura se hizo a sangre y fuego.
Algunos ejemplos del
accionar represivo en el campo de la cultura fueron:
- Quema de
libros, tanto de las librerías, bibliotecas, como editoriales, de coleccionistas
particulares; también desaparición de libros
- La prohibición y
censura de algunos libros infantiles con el objeto de resguardar los valores “sagrados”
como la familia, la religión o la patria. reediciones de libros escolares con
cambios
-Prohibición de
libros, y autores.
-Persecución de escritores,
algunos desaparecidos, otros encarcelados y otros empujados al exilio
- Las editoriales
fueron clasificadas en nacionales y extranjeras según la proporción de marxismo
que hubiera en su fondo editorial.
- Muchas personas, por
miedo, realizaron quemas domésticas y destruyeron en forma íntima y privada libros,
películas, discos y revistas.
- La dictadura también
buscó controlar el lenguaje e intentó hacer desaparecer algunas palabras que se
consideraban sospechosas o peligrosas
- prohibición y censura del cine, periodismo, teatro, persecución
de actores al igual y con consecuencias similares a los escritores.
El accionar en el
campo de la cultura y la educación se evidenció también en la denominada
Operación Claridad. En 1979, bajo ese nombre, se realizaron acciones de
espionaje, investigación y persecución sobre personas vinculadas a la cultura y
la educación.
En cuanto al
sistema educativo en particular, la dictadura lo consideraba un terreno fértil
donde la “subversión” había logrado “infiltrar sus ideas disolventes”
La educación fue
para la dictadura un gran problema, ya que consideraba que era ahí donde se
gestaba un gran nido de ideas subversivas, de “ideas disolventes”. De allí la
necesidad de realizar una “depuración ideológica” en todos los niveles del
sistema educativo
El proyecto
educativo implicó un doble objetivo. Por un lado, la expulsión de docentes; el
control de los contenidos, de las actividades de los alumnos y de sus padres; y
el intento de convertir a las escuelas en cuarteles a través de la regulación
de comportamientos visibles. Se tuvo un control absoluto sobre los cuerpos y
los tiempos.
Por otro lado
estaba el objetivo de , la internalización de patrones de conducta que
aseguraran la permanencia de los valores promovidos. Los mismos se encuentran vinculados
a “la moral cristiana, la tradición nacional y la dignidad del ser argentino
(…) y la conformación de un sistema educativo acorde con las necesidades del
país, que sirva efectivamente a los intereses de la Nación y consolide los
valores y aspiraciones del ser argentino”, según decía el acta que fijaba los
Propósitos y los Objetivos Básicos del Proceso de Reorganización Nacional.
No todo fue
censura, sino que también producían material cultural, educativo y comunicacional
cuidadosamente planificada acorde a los valores promovidos como en 1977 cuando el
Ministerio de Cultura y Educación de la Nación publicó un documento de
circulación restringida, titulado “Subversión en el ámbito educativo,
conozcamos a nuestro enemigo”. El folleto sostiene que ya es hora de incorporar
en la educación y la cultura conceptos tales como guerra,
enemigo, subversión, e infiltración.
El texto llega a
incluir una serie de frases típicas que permite reconocer a lo que llaman “agentes
disolventes”
Tiempo después sería
retirado parcialmente por considerarse que podría hacer apología de la guerrilla
por su extenso detalle del “enemigo” y no a como debe ser el “buen hombre
argentino”.
También se
consideraba sospechoso y potencialmente subversivo los trabajos en grupo, y
todo tipo de agrupación, no solo real (ejemplo, prohibición de centro de
estudiantes), sino todo contenido que pueda “fomentarla”, llegando a limites
irrisorios como prohibir la teoría de conjuntos en matemáticas. El régimen fomentaba
fortalecer las voces verticales, y prohibir las voces horizontales, ya que como
se dijo si los individuos están separados son menos peligrosos
Desde el
ministerio de educación se organizó un sistema mediante el cual se alentaba y
premiaba a quienes denunciara actividades sospechosas. Su objetivo es que
dentro del ámbito educativo haya autocensura y que se pueda identificar a los
subversivos y a las ideas que estos implementan.
El modelo de
docente propuesto lo acercaba al de un funcionario que debía cumplir sus
actividades en forma aséptica bajo un fuerte control burocrático. No podía
participar en la toma de decisiones pedagógicas, no podía sugerir bibliografía
ni dar opiniones en clase que pudieran considerarse “subversivas”, y debía
cuidar su aspecto físico, lo que incluía la prohibición para las profesoras de
concurrir con pantalones.
los educadores
tenían la responsabilidad de ser los “custodios de la soberanía ideológica” ya
que “la incesante búsqueda del ser nacional y la lucha sin tregua por
consolidar su conciencia, no reconoce final” (Subversión en el ámbito educativo,
conozcamos a nuestro enemigo).
Modelo de Docente Resolucion 1196/80, 9 de julio de 1980
La circular n.º 137
de 1979, aplicable a todo el nivel medio y superior, sumaba a estos preceptos
la regulación de la cotidianeidad de los alumnos. Los varones debían ir
indefectiblemente vestidos con corbata, camisa blanca celeste, pantalón de tela
y zapatos, con pelo corto – dos dedos por encima del cuello de la camisa – y
sin barba ni bigotes. Las mujeres debían asistir con pollera bajo la rodilla,
zapatos sin taco y medias tres cuartos. Tampoco podían llevar maquillaje o
adornos, y debían tener el pelo recogido detrás de una vincha. El trato con los
docentes, preceptores y autoridades debía ser obligatoriamente de usted,
evitándose la “familiaridad excesiva”. También les estaba prohibido fumar,
jugar de manos y asentar leyendas en paredes, pupitres o similares. En el caso
de los pocos colegios mixtos, alumnos y alumnas debían formarse y sentarse en
las aulas en espacios separados no mezclados, y debía evitarse todo tipo de
contacto físico entre ellos.
Mientras las
medidas represivas tenían el fin de infundir terror en alumnos, docentes,
investigadores, editores, directivos, etc. para que cesaran con sus
actividades, por otra parte, estaba la censura y la eliminación de contenido
que atentara contra los valores promovidos por la dictadura, a su vez toda la
maquinaria gestaba contenidos nuevos acordes a estos valores para el reemplazo
de la cultura arrebatada. Destrucción de lo construido, e imposición de las creencias,
así como los “conquistadores” hicieron en su “descubrimiento”, dejando marcas palpables
hasta la actualidad, no solo en la memoria, sino en los hechos.
Seminario " Educación, Memoria y Derecho a la Identidad en la Formación Docente" Año: 2011
Entrevista a Pablo Pineau
La conspiración permanente (Serie de TV) año: 2015 (canal Encuentro)
La conspiración permanente - capítulo 6 (cultura y censura)
La conspiración permanente - capitulo 9 (Educación)
