¿Por qué triunfo
la escuela?
o la modernidad dijo: “Esto es educación”, y
la escuela respondió: “Yo me ocupo”
Pablo Pineau
(La escuela como máquina
de educar – Pineau, Dussel, Caruso Editorial Paidos. Buenos Aires 2001)
A continuación, se
exponen algunas piezas que se fueron ensamblando para generar la escuela, y que
dieron lugar a una fusión no exenta de contradicciones que reordeno el campo pedagógico
e impuso nuevas reglas de juego.
Homología entre la
escolarización y otros procesos educativos: La escuela se impuso mediante
complejas operaciones de negociación y oposición con las otras formas
educativas presentes. Su triunfo implico la adopción de pautas de escolarización
por ciertas prácticas pedagógicas previas o contemporáneas, volviéndose así sinónimo
de educación y subordinando al resto de las practicas educativas.
Matriz eclesiástica:
El espacio educativo se construyo a partir de su cerrazón y separación tajante
del espacio exterior (mundano). Allí se conserva algo positivo de los ataques
del exterior negativo. Se le sumo a la función
de conservación de los saberes la obligación de expandirlos y difundirlos. La
escuela hereda del monasterio la condición de “espacio educativo total”, por ende,
la totalidad de los hechos que suceden allí son, al menos potencialmente,
educativos.
Regulación artificial:
La regulación de las tareas dentro de la escuela responde a criterios propios
iguales al resto de las escuelas, que con otras practicas sociales que se
desarrollen en su entorno. Las normas (disciplinarias, trato con otros) responden
a criterios propios que muchas veces entran en fricción con las normas externas
Uso especifico
del espacio y el tiempo: La escuela diferencia muy marcadamente los espacios
destinados al trabajo y al juego, a los docentes y a los alumnos, y define
ciertos momentos, días y épocas como mas aptos para la enseñanza, los dosifica
en el tiempo y les señala ritmos y alternancias. Su tratamiento está en función de la pedagogía
que la institución asuma y del modelo en que pretenda encuadrarse.
Pertenencia a un
sistema mayor: Cada escuela en particular no puede justificarse ni funcionar en
forma aislada respecto del sistema educativo. Parte de las regulaciones
provienen desde afuera, pero también desde adentro del sistema. Las escuelas se
ordenan en forma horizontal y vertical, tanto por niveles, como por distintas y
variadas jerarquizaciones, dando lugar a operaciones de competencia, subordinación,
negociación, etc.
Fenómeno
colectivo: La construcción del poder moderno implico la construcción de saberes
que permitieran coaccionar sobre el colectivo sin anular la actuación sobre
cada uno de los individuos en particular. Rinde mas un maestro que trabaja al
mismo tiempo con un grupo de alumnos que aquel que lo hace de a uno por vez;
esta realidad colectiva aporta elementos para estimular practicas educativas solo
posibles en estos contextos.
Constitución del
campo pedagógico y su reducción a lo escolar: Se diferencia las formas de
saber, de las formas de aprender, constituyendo a la idea de un “método” de
enseñar, diferente del “método” de saber. Volviéndose el “cómo enseñar” en el
objeto de una nueva disciplina, la pedagogía. Mas adelante el campo pedagógico
se redujo a lo escolar, para a mediados del siglo XX ser limitado a lo
curricular. La lógica de reducción y subordinación implico el triunfo de la “racionalidad
técnica” moderna aplicada a la problemática educativa.
Formación de un
cuerpo especialista dotados de tecnologías especificas: junto a la constitución del punto anterior
esta la de los sujetos donde estos debían encarnarse; los docentes, y
posteriormente algunos de estos saberes lo harían en los técnicos. Este
monopolio de los saberes específicos para comprender, controlar y disciplinar a
los alumnos le otorgó identidad a los maestros y les permitió diferenciarse de
otras figuras sociales con las que se fundía en épocas anteriores. Dichos
sujetos deben ser moldeados en instituciones específicas, fundadas dentro de
los sistemas educativos.
El docente como
ejemplo de conducta: El docente debe ser
un ejemplo de conducta a seguir por sus alumnos. Adopto funciones de redención
de sus alumnos, bajo la lógica del podes pastoral. Por lo que el maestro debía
ser un modelo aun fuera de la escuela, perdiendo su vida privada, volviéndose publica
quedando expuesto a sanciones laborales. Junto con esto se presentan condiciones
laborales deficientes y retribuciones “superiores” no materiales. Esto condujo
a la feminización de esta profesión.
Sus acciones tenían
un peso importante, debían ser modelos aun afuera de la escuela, convirtiéndose
en figuras públicas y expuestos a sanciones laborales. Esto trajo aparejado
condiciones de trabajo deficientes y retribuciones “superiores” no materiales,
conduciendo esta “vocación forzada” a su feminización de la profesión.
Especial definición
de la infancia: En la modernidad comenzó el proceso de diferenciación por
edades, y el segmento “infancia” comenzó a ser vista negativamente, como un ser
“incompleto” respecto del adulto. Se construye el sujeto pedagógico, el “alumno”,
volviéndose sinónimo de infante normal, y la totalidad de su vida fue
escolarizada. Educar fue completar al niño para volverlo adulto.
Establecimiento
de una relación inmodificablemente asimétrica entre docente y alumno: El docente
se presenta como portador de lo que no porta el alumno, y el alumno no es
comprendido nunca como un “igual” o “futuro igual” del docente. La desigualdad
es la única relación posible entre los sujetos, estimulando la construcción de
mecanismos de control y continua degradación hacia el subordinado.
Generación de
dispositivos específicos disciplinarios: La escuela fue muy efectiva en la construcción
de dispositivos de producción de los “cuerpos dóciles” (hacer dócil al alumno) en
los sujetos que se le encomendaba. Vale destacar la institucionalización de la
escuela obligatoria en tanto mecanismo de control social.
Currículo y
practicas universales y uniformes: Según algunos estudios es mas sorprendente
la uniformidad y universalidad (tipo de materias enseñadas, tiempo dedicado a
las mismas, correlación, etc.) que las diferencias entre distintos currículos
nacionales. Planteos similares se puede hacer respecto de las practicas
escolares concretas (ubicación del aula, uso del pizarrón, etc.), a los objetos
utilizados y a los géneros discursivos (planteos de problemas matemáticos,
textos escolares, etc.).
Ordenamiento de
los contenidos: La escuela recorta, selecciona y ordena los saberes que considera
que debe impartir por medio del proceso de elaboración y concreción del
currículo prescripto. El currículo (su formación) es un espacio de lucha y negociación
de tendencias contradictorias entre diferentes actores sociales.
Descontextualización
del contenido académico y creación del contenido escolar: La escuela genera su currículo
descontextualizando los saberes de su universo de producción y aplicación. Adapta
el conocimiento a enseñar a este fin. Este nuevo saber se llama “el saber escolar”. Estas
prácticas de transmisión se encuentran íntimamente articuladas al
funcionamiento disciplinario.
Creación de sistemas
de acreditación, sanción y evaluación escolar: El capital institucionalizado
acredita la tenencia de un cumulo de conocimientos por medio de la obtención del
diploma o titulo de egresado. El sistema escolar monopoliza este capital
cultural institucionalizado, convirtiéndolo en un clasificador social. A su vez la escuela tiene en su interior su
propio sistema de clasificación con sanciones positivas y negativas propias,
que tienen implicancia dentro como fuera de ella.
Generación de una
oferta y demanda impresa especifica: La escuela implico la creación de nuevos
materiales escritos, con características especiales como la clasificación según
su grado de didactismo o adaptación al alumno, al curriculm, etc. Considerados
un genero menor, llevo a que su circulación se restringiera al ámbito educativo
y a que se le de un tratamiento continuo de tópicos escolares, provocando su retroalimentación
cuasi endogámica.
Los elementos
mencionados permiten al autor plantear que la escuela no es un fenómeno que
resulta de la evolución lógica y natural de la educación, sino que es el resultado
de rupturas y acomodaciones en su camino. Pero puede considerarse punto culmine
de la educación entendida como empresa moderna, en tanto proceso sobre el que se
apoya su naturalización.
El ilustrado
siglo XVIII avanzo en la construcción de la escuela como forma educativa
moderna por excelencia. Comprendido a la educación como el fenómeno esencialmente
humano del cambio social y de los procesos de superación o progreso individual
y colectivo, y reafirmo a la infancia como el periodo etario educativo por antonomasia.
Tras la finalización
del siglo XIX la comprensión de la escuela como mejor forma educativa fue
avalada, por distintas causas, por la totalidad de los grupos sociales.
Destacamos tres discursos principales: el liberalismo, el positivismo, y el
aula tradicional.
El liberalismo
plantea la constitución de sujetos libres por medio de las practicas educativas
como condición de existencia del mercado y de la ciudadanía como ejercicio de
sus derechos. La formación del ciudadano como sujeto portador de derechos y
obligaciones a partir de la delegación de su soberanía. La educación se vuelve
un derecho incuestionable de los individuos que la sociedad debe garantizar, y
a la vez es una obligación de los ciudadanos para con la sociedad.
El liberalismo aporto
la comprensión de la educación como la “carrera abierta al talento”, convirtiéndose
en un camino de ascenso social y de legitimación de las desigualdades, en una tensión
entre la igualdad de oportunidades y la meritocracia que ordena sus prácticas. Por
último, el liberalismo marco el caminito de construcción de las naciones y el
sentimiento de adscripción a ellas.
El positivismo
aporto la comprensión de la escuela como la institución evolutivamente superior
de difusión de la (única) cultura de vida como instancia de disciplinamiento
social que permitiera el desarrollo y el progreso ordenado de la humanidad.
El positivismo establecido
la cientificidad como el único criterio de validación pedagógica, toda
propuesta educativa debía (para ser considerada correcta) demostrar que era científica.
Este cientificismo trajo como consecuencia la búsqueda de un método pedagógico universal
que sea aplicable en todos los casos, delimitando a aquellos alumnos que
presenten problemas como defectuosos. Otra consecuencia fue la pelea por un
curriculum científico, cuyos triunfos fueron escasos y variados. Paradójicamente
esta búsqueda curricular dio lugar a la repetición y no a la investigación como
instancia pedagógica.
El aula tradicional ordeno las practicas
cotidianas (apoyada en el triunfo del método simultaneo) otorgando al docente
un lugar privilegiado en el proceso pedagógico de forma que el aprendizaje queda
fundido en la enseñanza. Nuevamente
quien no encaje se lo considera fallado. A su vez se privilegiaron los procesos
intelectuales de todo tipo con sede en cuerpos indóciles a ser controlados y
moldeados.
A finales del
siglo XIX y principios del siglo XX el énfasis estuvo puesto en la generación de
una validación académica y teórica del modelo. Durkheim define a la Educación despegándola
de cualquier definición transcendental y la limita a la esfera social: la moral
es la moral social. Determina tajantemente el lugar del educador (adultos) y
del educando (quien no esté maduro para la vida social). Para el la educación es
un proceso de “completitud” del infante, entendido este como sujeto inacabado. Compara
a las generaciones venideras con tablas rasas que deben ser rápidamente labradas,
ya que son egoístas y asociales, por lo que hay que inculcarles una vida moral
y social.
También refuerza
la idea de represión/liberación mediante la inscripción social de la educación.
Fuera de la definición
de educación, Durkheim naturaliza a la escuela al volverla heredera de la “evolución
pedagógica” previa, negando su historia (la serie de rupturas que significo su conformación).
Finalmente afirma que tiene que estar bajo el control estatal.
La fortaleza de
la definición de Durkheim se basa en que fue capaz de lograr la definición moderna
de educación que condenso y potencio como ninguna otra la concepción moderna de
educación.
Pablo Pineau nos
propone para finalizar pensar a la escuela no como un fenómeno natural
evolutivo, sino histórico y contradictorio, como una de las tanta, y no la única,
opción posible.